Mírate

Me la paso fumando, mido el tiempo en cigarrillos. Me siento y tomo coca cola en la sala y pienso en nada. Que me veo muy mal. Como triste y enojada. Yo me siento bien. La chingada.

Lo último

No recuerdo casi lo que te dije al último. Me dijiste que no era muy agradable.

Un instante

Cuando te vas se siente algo bien raro. Se queda un humo melancólico de tu presencia, como al apagar un cigarrillo después de fumarlo con las ganas y el gusto de un adicto en una tarde triste.

Poco a poco me voy reincorporando a mi persona sola sin olvidar nada de ti. Me queda un gusto de aprendizaje y de esperanza.

La sensación rara no desaparece, pero te llama para que podamos una vez más vivir juntos un instante.

Nadar

Nunca me interesó mucho el deporte. Alguna vez jugué tenis, otra basketball. Ahora Nadar. Nada.

Nadar es sobrevivir en un contenedor lleno de agua, duele, enoja, calma. A veces falto, como a cualquier cosa con la que me “comprometo”.

He comparado nadar con la vida, hay que coordinar los movimientos para no hundirse, patalear rápido y fuerte, las brazadas deben ser precisas, la cabeza dentro del agua hasta que se acaba el aire. Debo fumar menos para aguantar más. Crol mariposa renacuajo rana delfín. Cansa.

Para nadar no hay que pensar. Nada.

Los jueves

Jueves podría tratarse de cualquier día, una semana puede ser miércoles, otro mes lunes. En este momento viernes. Los días se nombran para calmarte la ansiedad de no estar ni en un día ni en el otro. Parados en la nada. Qué terror. Aunque a mí me causa lo contrario.

Pero normalmente son los jueves, de poner las crisis en palabras y ver a mi novio, de viajes en más de un bus, de darnos besos y abrazarnos en cualquier lado que no sea mi prisión, en la otra prisión. Esta vez es viernes.

Es como un día de comenzar otra vez, de esperar algo medianamente inesperado. De un contacto con la otra realidad, de la gente que prefiero ignorar en las calles o en el transporte. Todo ha cambiado, trato de no rendirme ante la “rutina”. Normalmente son los jueves, hoy, el viernes. Luego quién sabe.